ANNABELLE

Fin del misterio: "Annabelle no se escapó"

Tony Spera, responsable del museo de ocultismo de la familia Warren desmintió los rumores de robo.
sábado, 15 de agosto de 2020 · 18:52

Si algo le faltaba al 2020 era que uno de los objetos malditos más famosos de la historia desapareciera de forma misteriosa. Es que, durante toda la jornada del viernes, se divulgó por todas partes que la muñeca Annabelle había sido robada.

Como parte de uno de las misiones más populares del matrimonio de demonólogos que conformaban Ed y Lorraine Warren, el juguete fue guardado en una vitrina para evitar que propagara su maldad. Por eso, más allá de su valor comercial, no restan los que piensan que pueden conjurar todo tipo de demonios a través de ella.

Tony Spera, el yerno de los Warren, es la persona que hoy está a cargo del museo poblado con reliquias alguna vez poseídas. Cansado de las especulaciones, decidió publicar un video en el que explicó que todos los rumores eran falsos.

Para evitar cualquier tipo de especulación, eligió filmarse en el museo ubicado en Connecticut. "No se fue", dijo en una grabación de alrededor de dos minutos, en la que mostró que la muñeca todavía estaba dentro de la vitrina cerrada bajo llave.

En este sentido, el valor para los que creen en prácticas de ocultismo es altísimo, por lo que varias veces se reportaron intentos de robo. Para evitar cualquier tipo de sustracción, Spera tuvo que conectar sistemas de seguridad en las instalaciones.

A partir de los estrenos de la saga de El Conjuro, protagonizada principalmente por Vera Farmiga y Patrick Wilson, la muñeca maldita se volvió absolutamente popular. En este contexto, desde Warner Bros. decidieron dedicarle no una sino tres películas diferentes.

Por supuesto, al momento de realizar la adaptación cinematográfica, no pudieron utilizar la muñeca real. Para reemplazarla, recurrieron a una replica muchísimo más tenebrosa, que hoy en día es incluso más popular que la pieza original.

Annabelle fue adquirida por los Warren en la década del 70 en uno de los casos más populares de los demonólogos. Según dice la leyenda, unas estudiantes de enfermería decidieron contactarlos luego de que aseguraran que la muñeca de trapo estaba poseída por el espíritu de la niña Annabelle Higgins.

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