JASON MOMOA

"Se movió a otra mesa”: el día que Jason Momoa logró incomodar a un reconocido actor

El interprete confesó que le hizo pasar un complicado momento a uno de sus mayores ídolos.
sábado, 10 de julio de 2021 · 20:00

El actor Jason Momoa es una gran estrella y se ha hecho un lugar en la industria. Gracias a papeles como el de Aquaman en las películas de DC o de Khal Drogo en “Game Of Thrones”, el intérprete es conocido en todo el mundo. Pero antes de eso era uno de los cientos que intentan triunfar en Hollywood y fue en esa época que se encontró con dos de sus grandes ídolos, pero no fueron momentos tan memorables porque los hizo sentir muy incómodos.

En el programa también confesó que no le gustan los gimnasios y que se mantiene en forma gracias al surf y la escalada en roca.

El protagonista de “See” estuvo como invitado en el programa de Jimmy Kimmel este jueves y allí habló acerca de la segunda temporada de la serie original de Apple Tv Plus. Pero la charla con el presentador invitado, Anthony Anderson, se desvió y empezaron a recordar anécdotas graciosas acerca de sus comienzos en la industria. Lo que pocos imaginaban era que el actor había logrado hacer incomodar a nada menos que Liam Neeson.

“Fui a mi primer restaurante elegante y vi a Liam Neeson”, confesó Jason Momoa con una gran sonrisa en su rostro ante la mirada atenta de Anderson. “El fanático se apoderó de mí. Aún no había conocido a nadie famoso. Veía ‘Rob Roy’ cuando era pequeño y estaba muy emocionado. Lo miraba fijo y sonreía. Lo asusté. Se levantó y se movió a otra mesa”, confesó el actor.

"Rob Roy" fue una de las películas más importantes que hizo el actor irlandés durante la década del 90.

No fue la única vez que hizo algo así

Pero al parecer, cuando se trata de su ídolos, Jason Momoa no sabe controlar sus impulsos y le volvió a suceder algo similar con una de las mayores figuras de Hollywood. “Estaba en la avenida Melrose, miré por una ventana y, para mi sorpresa, allí estaba Al Pacino”, confesó el actor.

Momoa es conocido en la industria por ser un bromista y entablar grandes relaciones de amistad con sus colegas.

“Paré de golpe sobre mis pasos y pasé la siguiente media hora simplemente caminando en frente de esa ventana. Él no hacía más que mirarme fijo. Luego Al Pacino nos levantó el dedo y empezó a reír. Me sentí muy tonto, pero me deslumbro muy fácilmente”, sentenció Momoa.