LA COSA (THE THING)

Detrás de la fábrica de monstruos: así se grabó una de las escenas más icónicas de “La Cosa”

La película de John Carpenter se convirtió en todo un clásico de su tipo.
miércoles, 28 de julio de 2021 · 03:00

La película “La Cosa (The Thing)” no solo es una de las piezas más relevantes dentro de la filmografía de John Carpenter, sino un pilar esencial para el cine de terror y ciencia ficción moderno.

Infravalorada y rechazada en su época, la cinta protagonizada por Kurt Russell se ha destacado a lo largo de las décadas por su tensa atmósfera e increíble impacto visual. Esto no hubiera sido posible sin los efectos especiales sobresalientes a cargo del profesional Rob Bottin.

"The Thing" fue sumamente criticada en su debut, pero se convirtió en un verdadero clásico con el correr de los años.

Debido a la naturaleza cambiante de “La Cosa”, Bottin y 35 artistas de efectos especiales crearon varias iteraciones de monstruos. Se trabajó durante 57 semanas, sin tomarse un día libre, en un proceso tan intenso e incansable que después fue hospitalizado por diversas dolencias.

Un artículo de la serie It Came From the 80s del medio especializado Bloody Disgusting examinó los efectos especiales de la película y diseccionó la labor realizada para el filme de 1982.

El filme de John Carpenter inspiró la obra de varios directores, lo que incluye a Quentin Tarantino, quien asumió que fue el disparador para dos de sus películas.

Aparentemente, para los efectos especiales prácticos se han utilizado interminables cantidades de espuma de látex, fibra de vidrio, plástico, gelatina, crema de maíz, mayonesa, goma de mascar, mermelada de fresa y más. Pero ¿cómo lograron una de sus escenas más memorables?

 

Un amputado real, colmillos y gelatinas

Al igual que el momento del chestburster en “Alien”, uno de los momentos icónicos de “La Cosa” se produce durante la escena del desfibrilador, en la que el Dr. Copper pierde los brazos cuando se cierran unas mandíbulas que emergen del pecho de Norris.

El infinitamente creativo Rob Bottin encontró a un hombre que había perdido los dos brazos para que actuara como doble de Norris. Para que la escena fuera creíble, implementaron un par de brazos de prótesis, llenos de huesos de cera, venas de goma y gelatina, que fueron masticados en las mandíbulas mecánicas.

Rob Bottin fue nominado a los Premios Saturn por su labor en FX.

Con una máscara realista del rostro de Dysart, el doble amputado fue perfecto para la aterradora secuencia. De hecho, tras casi cuatro décadas, el trabajo de efectos especiales de la película sigue vigente, lo que la posiciona por encima de muchas otras sucesoras a fuerza de CGI.

Fuente: (Movieclips)