AFGANISTÁN

"Deshacerse de nosotras": qué significa ser mujer y directora de cine hoy en Afganistán

Con la violenta llegada al poder por parte del Talibán, las realizadoras tuvieron que huir o esconderse y temen por el futuro del arte en el país.
sábado, 21 de agosto de 2021 · 12:39

Después del 11 de septiembre de 2001, Afganistán se convirtió en el mundo en sinónimo de conflicto. Las tropas estadounidenses invadieron el país en busca de los terroristas que habían perpetrado el ataque al World Trade Center. Con la llegada de las tropas, sacaron del poder al régimen Talibán, conocido por su extremismo y sus imposiciones arcaicas. El país, sumido en una cruenta guerra que nunca fue pensada para su beneficio, encontró la manera de avanzar. De a poco, de frente a la infinidad de obstáculos, el arte comenzó a abrirse camino y con él también lo hicieron las mujeres. El cine se convirtió en un estandarte del nuevo Afganistán, el que creía en un futuro más justo, pero el domingo todo esto terminó de la peor manera.

El Talibán limita al máximo los derechos y libertades de las mujeres.

La retirada de las tropas estadounidenses por orden del presidente Joe Biden dejó al país de medio oriente totalmente desprotegido y el Talibán avanzó sin ningún tipo de control. En cuestión de días, la avanzada que ya llevaba cuatro meses llegó a Kabul, la capital, y forzaron la salida del presidente Ashraf Ghani. El domingo ya eran los gobernantes del país y empezaron a imponer las arcaicas leyes que coartan la libertad de todos los habitantes, pero particularmente la de las mujeres y los artistas. Durante los últimos diez años, el cine de Afganistán recorrió el mundo, llegó a festivales y dio una muestra de lo que era realmente vivir allí. Ahora todo eso parece perdido y parte de un pasado demasiado distante, asegura la cineasta Sahraa Karimi.

Rebecca Davis realizó un artículo para Variety en el que habla con varias realizadoras afganas. Allí compartieron no solo su dolor, sino también su preocupación y miedo por el futuro, por todos los proyectos que quedarán inconclusos y sobre todo por la vida de las miles de personas que querían tener una voz propia. “Estos últimos cinco años, nosotros, los realizadores, fuimos los embajadores culturales mostrando la cara del nuevo Afganistán al mundo, gente normal y ordinaria que cambia junto con cada régimen. Nosotros somos los que generamos los verdaderos cambios, que vienen de la cultura, del cine, del teatro. El arte inspira a pensar y a cuestionar”, sentenció Karimi desde su exilio en Kiev.

Sahraa Karimi le pidió al mundo no dejar solas a las mujeres de su país a través de una carta abierta.

Sahraa Karimi además era la directora de la empresa estatal Afghan Film, y huyó del país el lunes hacia Ucrania junto a sus asistentes y familiares. Afghan Film tenía 22 cintas en proceso de producción cuando el Talibán tomó el poder. Ahora todas esas se convirtieron en obras inconclusas que difícilmente verán la luz, o no al menos en el futuro cercano. Una de ellas sería la primera comedia afgana en décadas. 

El cine en Afganistán crecía a pasos agigantados y le daba espacio a las mujeres para expresarse, para demostrar quiénes eran y compartirlo con el mundo. El año pasado se realizó el primer festival de cine del país, en el que se premió a varios realizadores, y hace menos de un mes se había llevado a cabo otro festival dedicado a cortos experimentales; tenían incluso el Festival de Cine Internacional de la Mujer. Con la violenta toma de poder del Talibán, los carteles que tenían rostros femeninos ya fueron cubiertos.  

En las calles de Afganistán ya no quedan rostros de mujeres.

La fundadora de Afghanistan Documentary House, la realizadora Sahra Mani, también habló con Variety, pero pidió que su paradero no fuera revelado. Somos solo algunas cineastas afganas, quizás diez. Podrían fácilmente encontrarnos y matarnos, deshacerse de nosotras, dijo. Los artistas y todos aquellos que tenían trabajos similares no duermen en sus casas, que ya son marcadas por el Talibán. “Solo hay dos opciones si piensas diferente, o si eres un intelectual o un artista: dejas el país o el Talibán viene y te asesina”, agregó Mani.

Sahra Mani dirigió el documental "A Thousand Girls Like Me", la historia de la primera mujer afgana en llevar a la Justicia un caso de incesto. La protagonista había sido abusada por su padre durante 13 años.

En los últimos años eran cada vez más las mujeres de Afganistán que se interesaban en una carrera en el cine. Mani era docente en la Universidad de Kabul y justamente enseñaba cine. En 2014 solo tenía una estudiante, pero con lo años, cada vez más mujeres se sumaron y aprovechaban el poder estudiar, algo no tan habitual para ellas en ese país. “Más valientes, más enfocadas y más determinadas”, así las definió la realizadora. Ahora, con las nuevas leyes impuestas por el Talibán, aquellas que ya habían regido en el país hace dos décadas, las mujeres tienen prohibido estudiar.

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