GRACE KELLY

Por qué Grace Kelly debió pagar una suma millonaria para convertirse en la princesa de Mónaco

La estrella de la época dorada de Hollywood hizo más que renunciar a su carrera para formar parte de la realeza.
martes, 14 de septiembre de 2021 · 21:59

Grace Kelly fue una de las actrices más glamorosas de la historia y, a la luz del público, su vida parecía un verdadero cuento de hadas. Primero logró conquistar Hollywood y tuvo una fructífera carrera a principios de los años 50.

A tres años de su debut, la musa de Alfred Hitchcock ya había conseguido ser reconocida por la crítica y terminó por consolidarse con varias nominaciones a los Globos de Oro y una estatuilla de Premios de la Academia. Pero para finales de la década, su popularidad había cobrado un nuevo nivel cuando consumó su matrimonio con el Príncipe Rainiero III de Mónaco.

Kelly fue una de las actrices fetiches de Alfred Hitchcock y llegó a participar en tres películas consecutivas del director.

Para formar parte de la realeza europea, Grace Kelly renunció a su prometedora carrera para trasladarse al otro lado del mundo, a la ciudad-estado de la Riviera francesa. Pero ese no es el único sacrificio al que se enfrentó. Cuando ella y el príncipe se casaron en 1956, también tuvo que pagar una millonaria fortuna.

Al igual que ocurriría décadas después con Meghan y el príncipe Harry, Grace Kelly y el príncipe Rainiero tuvieron un romance relámpago. La pareja se conoció en una sesión de fotos en 1955, mientras ella estaba de visita en Cannes con motivo del reconocido festival. Luego de aquel encuentro continuaron el contacto y tras otra fugaz visita Estados Unidos en una gira diplomática, el miembro real le propuso matrimonio.

Su notoriedad y elegante estilo le dieron un nuevo impulso al Principado de Mónaco, el cual creció económicamente gracias al turismo de lujo y a la llegada de grandes fortunas e inversionistas.

Tras su boda en 1956 con el Príncipe Rainiero III, Kelly se convirtió formalmente en la princesa Grace de Mónaco y tuvo que dejar de trabajar, aunque siempre anheló volver a la gran pantalla.

Si bien la historia parecía digna de un cuento de hadas y muchos asegurarían que Grace Kelly se había ganado la lotería, la realidad es que a la actriz le costó millones convertirse en Princesa de Mónaco. La figura y su familia tuvieron que reunir una suma aproximada a los 2 millones de dólares para pagar la boda.

En aquella época, el tesoro de Mónaco estaba casi vacío, ya que hacía poco había terminado la Segunda Guerra Mundial y las economías de todo el mundo intentaban recuperarse.

Grace Kelly falleció tras un accidente de auto el 14 de septiembre de 1982 a sus 52 años.

Aun así, la actriz venía de una familia acaudalada. Su padre, que fue medalla de oro olímpica, tenía una empresa de ladrillos de gran éxito y lograron que la boda se concretara. A cambio, el príncipe le regaló un diamante de 10,47 quilates tamaño esmeralda con una banda de platino y su pase a la realeza.

 

Un regreso que nunca ocurrió

Varios años después de la boda del siglo, en 1962, Alfred Hitchcock le propuso a Grace Kelly marcar su regreso en “Marnie” y ella aceptó. El portavoz del palacio de Mónaco anunció que el papel sería el último de Kelly, pero meses después la intérprete anunció que abandonaría la producción debido a conflictos de agenda.

Según los trascendidos, el entonces presidente francés Charles de Gaulle presionó al príncipe Rainiero para que su esposa abandonara la producción, ya que los ciudadanos de Mónaco odiaban la idea de que su princesa apareciera en pantalla en un papel de ladrona compulsiva. La actriz Tippi Hedren ocupó su lugar junto a Sean Connery y, lamentablemente, esto marcó el final de la carrera de la leyenda en Hollywood.