ACUERDO DE PAZ

Armenia y Azerbaiyán firmaron el cese de su conflicto bélico

Lo confirmó el presidente ruso, Vladimir Putin.
martes, 10 de noviembre de 2020 · 14:10

Armenia y Azerbaiyán confirmaron el fin de su conflicto bélico ayer por la noche, a partir de un acuerdo firmado junto con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, quien intercedió en las negociaciones de paz.

El acuerdo estableció el “alto el fuego” entre ambos países que, desde hacía seis semanas, veían enfrentados a dos grupos nacionales. El avance de Azerbaiyán sobre territorio armenio provocó el conflicto armado entre las fuerzas azeríes y las poblaciones de etnia armenia.

Los daños aún no han sido valuados, y el número de fallecimientos difiere entre los gobiernos.

Las tropas de Rusia, encargadas del mantenimiento de la paz, se desplegaron esta mañana en la zona de Nagorno-Karabaj, el territorio separatista que fue escenario del conflicto. Se trata de una región reconocida internacionalmente como parte de Azerbaiyán, pero que estaba poblado y controlado por armenios.

Putin señaló que el acuerdo firmado anoche debería “allanar el camino para un acuerdo duradero”. Además, lamentó las miles de vidas perdidas y las cientos de personas desplazadas durante los enfrentamientos.

Luego del acuerdo, hubo festejos en las calles de Azerbaiyán.

“Esta declaración tiene un significado histórico. Constituye la capitulación de Armenia. Esta declaración pone fin a los años de ocupación”, aseguró Ilham Aliyev, presidente de Azerbaiyán, según informó la agencia Reuters.

El acuerdo determina que Azerbaiyán mantendrá el control sobre la región, incluida la ciudad de Shusha. En tanto, las fuerzas armenias tienen plazo hasta el 1 de diciembre para ceder pacíficamente el control de otras áreas cercanas.

El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, reconoció su responsabilidad personal en el conflicto, y negó que el país haya sufrido una derrota.

Luego del reconocimiento del acuerdo por parte de Pashinyan, en Ereván –la capital de Armenia- se desataron fuertes protestas. Cientos de manifestantes saquearon edificios del Gobierno y reclamaron que la negociación alcanzada significaba “una traición al pueblo”.