ECOLOGÍA

El increíble paraíso que nació del basural más grande del mundo

De millones de toneladas de basura se creó un oasis natural.
lunes, 17 de agosto de 2020 · 11:15

El pantano fronterizo que dividía Staten Island de New Jersey, llamado Fresh Kills Landfill, sirvió durante décadas como centro de residuos de la zona, llegando a juntar una montaña de basura de más de 60 metros de altura y más de 150 millones de toneladas de desechos.

Tras varios años de protesta por parte de sus habitantes, en el 2001 se desechó el último lote de residuos en el basural, dándole así el cierre definitivo como lugar de residuos que estaba causando un desastre sanitario y ecológico en la zona. 

“No más basura para la gente de Staten Island”, había asegurado el gobernador de la época, George Pataki.

A partir de entonces, políticos e ingenieros buscaron la forma de convertir el centro de desechos en un parque que pudiera ser visitado y disfrutado por los vecinos. El problema era cómo cubrir las millones de toneladas de basura y transformarlas en naturaleza.

Primero, las montañas de desechos fueron cubiertas por enormes plásticos que luego fueron sembrados con millones de toneladas de tierra limpia, plantada con pastos nativos. 

Poco a poco los bloques de basura fueron convirtiéndose en colinas verdes atravesadas por arroyos. Luego, los árboles fueron plantados por arbolistas e ingenieros que utilizaron los tóxicos naturales de la basura como abono para su crecimiento, transformándose paulatinamente en un parque paradisíaco

Durante 20 años, distintas técnicas de plantación junto al "compost" natural provocado por los desechos, el basural que era considerado uno de los más grandes del mundo, se convirtió en un paraíso natural que estará abierto al público en el 2021, listo para ser disfrutado. 

En los últimos años abrieron pequeñas partes del antiguo pantano, actual parque, donde se instalaron juegos para niños, la posibilidad de hacer kayak y también fueron llevados animales como las cabras para mantener un equilibrio ecológico. Las cuatro montañas de basura siguen ahí, pero convertidas en un lugar de descanso y naturaleza viva.

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