SAN VICENTE

Desesperación en San Vicente: lluvia de cenizas tras la erupción de un volcán

Alertaron que hay escasez de agua.
viernes, 16 de abril de 2021 · 13:36

A una semana de la erupción del volcán La Soufriere, la isla de San Vicente y las Granadinas recibe una espesa lluvia de cenizas que las autoridades no logran mitigar. Las nubes de partículas se acompañan de fuertes temblores que afectan a la población y que pusieron en alerta al Gobierno.

Las columnas de ceniza caen sobre la isla y dificultan la normalización de las actividades.

Alrededor del 20% de los habitantes de este país del Caribe debieron ser evacuados y cada vez es más limitado el acceso al agua potable y a los alimentos, según reconoció el primer ministro Ralph Gonsalves.

“Hemos tenido más ceniza que agua potable”, fue una de las drásticas declaraciones de Gonsalves, quien comparó las consecuencias de la erupción del volcán con lo ocurrido en explosiones anteriores y aseguró que es una de las más graves que ha vivido el país.

“Yo viví aquí la erupción de 1979 y esta es mucho peor. Es comparable a la de 1902, que dejó 116 mil muertos”, manifestó. Luego, el primer ministro agregó que, debido a la entrada en actividad del volcán La Soufriere, se han obstaculizado los esfuerzos para controlar los contagios de coronavirus.

Fuente: (El Mundo)

Panorama poco alentador 

Esta semana, la ONU (Organización de las Naciones Unidas) alertó que la situación podría convertirse en un problema regional. La previsión se debe a que, por una parte, la erupción podría extenderse durante algunos meses y, por otra, a que varias islas caribeñas ya han sido afectadas.

La actividad del volcán continúa, aunque con menor intensidad. De todos modos, los expertos en la estructura geológica afirman que si bien la energía tiende a ser más débil, eso no descarta que pueda intensificarse otra vez.

El primer ministro de San Vicente y las Granadinas informó que día a día se incrementa el número de evacuados. Algunos de ellos se encuentran en albergues estatales y otros en casas de familiares. En ambos casos, desde el Gobierno reconocieron que tienen dificultades para garantizarles agua potable y comida.