VENEZUELA

Desgarrador testimonio del conflicto en la frontera entre Venezuela y Colombia

Los venezolanos sufren el éxodo y escapan de los enfrentamientos armados.
martes, 4 de mayo de 2021 · 14:41

El conflicto armado que estalló en el estado de Apure, en la frontera de Venezuela con Colombia, se profundiza después de cuarenta días de enfrentamientos entre el ejército venezolano y grupos armados disidentes de las FARC.

La zona limítrofe entre los países caribeños es asolada por brotes de violencia entre ambos bandos, pero que afectan a más de 6 mil venezolanos que se refugiaron en esa área.

Miles de venezolanos desplazados se refugian en campamentos al otro lado de la frontera con Colombia.

Bombardeos, enfrentamientos armados, desalojos y hasta ejecuciones son cotidianos en Apure. Ante tamaña situación de violencia, miles de venezolanos decidieron cruzar el río Arauca para llegar hasta la ciudad colombiana de Arauquita, donde se refugian en alojamientos transitorios.

“Lo que lo invade a uno es tristeza, dan ganas de llorar”, declaró Jairo Gámez a la BBC. Este campesino venezolano lamenta la destrucción del espacio que durante años fue su hogar. “Ver lo que construimos ahí, el trabajo de tantos años que no es fácil, y sentir que prácticamente está perdido es difícil, de verdad”.

Fuente: (BBC News Mundo)

“Es como si fuéramos una sola tierra”

Los Gobiernos de Venezuela y Colombia se han atacado y responsabilizado mutuamente por el conflicto fronterizo. Sin embargo, los pobladores de la zona insisten en la necesidad del cese de la violencia.

“Somos colombo-venezolanos, es como si fuéramos de una sola tierra”, explicó Gámez. Su testimonio es la contracara de la actitud de los Gobiernos, que profundizan sus improntas nacionalistas y no han tomado medidas para frenar el conflicto.

En el caso del país bolivariano, se ha acentuado el discurso contra Colombia y el presidente Nicolás Maduro aumentó la presencia militar en la frontera con el argumento de “defender la soberanía nacional”.

No obstante, miles de venezolanos, como Gámez, aseguran que allí no hay fronteras y suplican el fin de los enfrentamientos para recuperar sus casas, sus trabajos y algo de calma para sus vidas.