JÚPITER

Las auroras de rayos X de Júpiter fueron un misterio por 40 años, pero ahora se develó su secreto

Este mismo fenómeno podría producirse en otros planetas como Saturno, Urano y Neptuno, aunque también es probable en exoplanetas.
sábado, 10 de julio de 2021 · 13:08

Un grupo internacional de científicos pudo resolver un misterio que desveló a los astrónomos durante cuarenta años: cómo se forman las auroras polares de Júpiter y por qué se producen en forma de explosiones periódicas de rayos X. El trabajo fue publicado esta semana en la revista Science Advances y fue realizado en conjunto por investigadores de la University College London (Reino Unido) y la Academia de Ciencias de China.

"Hemos visto a Júpiter produciendo auroras de rayos X durante cuatro décadas, pero no sabíamos cómo sucedía. Solo sabíamos que se producían cuando los iones chocaban contra la atmósfera del planeta", indicó William Dunn, coautor del estudio por parte del centro de estudios londinense, en un comunicado sobre el más reciente hallazgo en el planeta de mayor tamaño en el Sistema Solar.

 

Misterio develado

Durante las observaciones (que duraron 26 horas), los científicos vieron que Júpiter producía estallidos de rayos X en sus polos norte y sur cada 27 minutos, con una regularidad casi de relojería. Estas ráfagas de rayos X se producen por vibraciones periódicas de las líneas del campo magnético del gigantesco planeta.

Estos movimientos crean ondas de plasma que hacen que partículas de iones pesados “surfeen” a lo largo de aquellas líneas para finalmente estrellarse contra la atmósfera. Así es como se libera energía en forma de rayos X. Aquellos iones pesados que golpean la atmósfera y producen este fenómeno provienen de los volcanes de Io, una de las lunas de Júpiter.

El proceso de formación de auroras iónicas en la Tierra (derecha) no es lo suficientemente energético como para producir rayos X.

Debido a que el transporte de estos iones a partir de ondas de plasma se trata de algo similar a lo que ocurre con las auroras iónicas en la Tierra, los científicos estiman que podría ser "un fenómeno universal, presente en muchos entornos diferentes del espacio", según aventuró Dunn.